EL ESPIRITISMO: LA CURIOSIDAD HUMANA

EL ESPIRITISMO LA CURIOSIDAD HUMANA

EL ESPIRITISMO: LA CURIOSIDAD HUMANA

EL ESPIRITISMO: LA CURIOSIDAD HUMANA. Lo esencial es que Dios existe y no podéis dudar de ello, no debéis ir más lejos porque os extraviaréis en un laberinto del que no podríais salir, y adquirir este conocimiento, os haría más orgullosos y en realidad no sabríais nada.
Dejad a un lado estos temas y preocupaos por vosotros mismos. Estudiad vuestras propias imperfecciones a fin de libraros de ellas; esto os será de más provecho que el querer penetrar en lo impenetrable.
Cuánto más dado le es al hombre internarse en estos misterios, más grande debe ser su admiración respecto del poder y del respeto del Creador. Pero sea ya por orgullo, ya por flaqueza, su misma inteligencia le hace a menudo juguete de una ilusión.

Amontona ideas sobre ideas y cada día transcurrido le demuestran los muchos errores que ha tomado por verdades. Y las muchas verdades que ha desechado como errores siendo otras
tantas decepciones para su orgullo. El instinto es una inteligencia rudimentaria que difiere de la inteligencia propiamente dicha en que sus manifestaciones son casi siempre espontáneas, mientras que las de la inteligencia son el resultado de una combinación y de un acto deliberado. El instinto varía en sus manifestaciones.
Decimos que los Espíritus son inmateriales porque su esencia difiere de todo lo que conocemos con el nombre de materia. Un pueblo de ciegos, no tendría términos para expresar la luz y sus efectos. Un ciego de nacimiento cree tener todas sus percepciones en el oído, el olfato, el paladar y el tacto. No comprende las ideas que le daría el sentido que le falta.
De la misma manera, nosotros somos verdaderos ciegos acerca de la esencia de los seres sobrehumanos; no pudiendo definirlos si no por comparaciones siempre imperfectas o por un esfuerzo de nuestra imaginación.

Los Espíritus están en todas partes y de ellos están poblados hasta el infinito de los espacios. Los tenéis incesantemente a vuestro alrededor, a vuestro lado, os observan y obran sobre vosotros sin que los notéis. Pues los Espíritus son una de las potencias de la naturaleza e instrumento de los que se vale Dios para el cumplimiento de sus miras providenciales; pero no todos van a todas partes porque hay regiones cuyo acceso está vetado a los menos adelantados.

Cada Espíritu es una unidad indivisible, pero cada uno de ellos puede extender a diversos puntos del pensamiento, sin dividirse, y sólo en este sentido, debe entenderse el don de la ubicuidad que se les atribuye. Tal sucede con un centro de luz que proyectando a lo lejos su claridad puede ser vista desde todos los puntos del horizonte, y así mismo con un hombre que sin cambiar de puesto ni dividirse, puede transmitir ordenes, señales e indicar movimientos a lugares diferentes.

CANDLE ART os explica la esencia de nuestra filosofía e intenta acercaros a ella con sus ya conocidas excelentes herramientas: nuestras velas.

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